
¿Qué tal si te liberas del cuento donde siempre tienes que ser el príncipe, el valiente o el rescatador, y como no, el príncipe encantador?
¿Y si te liberas del cuento donde buscas, rescatas, y amas a una princesa débil e indefensa?
¿Por qué no te enamoras de la campesina o de la bruja?, … que son mujeres fuertes, que viven su propia vida y que tal vez no son las más hermosas del reino, pero será la mujer que tú elegiste en libertad para que te acompañe.
Libérate del cuento donde tienes que ser de un color: el azul.
¡Qué horror! ¿Te imaginas ser de color azul?
Si lo piensas bien, el príncipe azul, seguro que destiñe, jejeje.
Ponte del color que más te guste, o mejor aún, ponte todos los colores.
Libérate del cuento donde siempre tenías que ser fuerte, ser el más valiente y además el más guapo y por si todo eso era poca presión, encima debías tener un castillo propio.
Libérate de todas esas cargas que ya no le sirven a un hombre hoy en día.
Libérate de tener que ser el héroe, ni tan solo has de ser el cabeza de familia.
Eres un hombre no una cabeza.
Libérate de tanto monstruo, dragones, hechizos…
Qué cansado debe ser tener que ser un Príncipe Azul Perfecto.
Tal vez prefieras ser el villano, el que no puede, el que renuncia a todo, el que es salvado, y el que no quiere casarse con una princesa delicada, huérfana y llorona.
Libérate del cuento porque nosotras ya lo hicimos, no somos princesas frágiles, no estamos dormidas, y no necesitamos a un príncipe que nos rescate.
Queremos a un hombre que llora cuando está triste, que es sensible, que tiene su propia vida y que respeta la nuestra, que ha hecho un trabajo de crecimiento interior y que si decide quedarse a nuestro lado… de la mano y en libertad … ahora que estamos juntos, podamos crear un nuevo tramo del camino.
Queremos a hombres reales, no a príncipes azules.
