
Dejé de insistir donde no encontraba lo que buscaba.
Dejé de pretender que el otro entendiera.
Y de ese modo, Volví a mí, como único destino posible.
Volví a mí, como el único reencuentro pendiente.
Volví a mí y pude ver mi alma deshidratada, pidiendo agua.
Y me abracé. Me acaricié. Me perdoné. Me recosté sobre mi hombro.
Pronuncié mi nombre en voz alta, y me encontré. Distinta pero intacta. Y me hice amiga de mi misma.
Y entonces, Ocurrió… Me descubrí de nuevo, y sabes qué?, me gustó lo que vi y sentí ternura y Amor hacia mí misma.
Ahora veo que yo, tengo las llaves de las puertas que quiero abrir.
Yo decido dónde quiero ir y de mí depende cómo llegar.
Y la magia vivió a mí, porque nunca se fue, porque siempre estuvo en mí pero no me permitía verla y casi olvidé que estaba ahí dentro.
Y así dejé de Sobrevivir para empezar a Vivir de Verdad., porque volví a tocar la magia que vive en mí.
