
Primero aprende a estar bien sola-o.
Después empieza a divertirte sola-o.
Muy importante también, llegado a éste punto; ámate a ti misma.
Otra cosa muy buena para ti, es ser tan auténticamente feliz que te sientas llena-o, expansiva-o y relajada-o con tu propia vida.
Nada ni nadie te hace falta.
Estás en casa, contigo.
Si alguien viene, todo bien, si no, también.
Así podrás mostrarte como un ser digno, no como una mendiga-o emocional.
La persona que ha vivido su soledad felizmente, se sentirá siempre atraída por otra persona que está viviendo la suya de forma constructiva.
Cuando dos maestros de su propio desarrollo personal se encuentran, la felicidad se multiplica.
Ellos no se exigen el uno al otro, ellos se comparten, no se están completando en las carencias del otro. No utilizan al otro.
En una pareja 1 + 1 son 3: Tú, Yo, y la Relación.
La relación se convierte en un ser por sí misma. Un ser que no tiene por qué invadir los caminos del otro.
Una pareja sana respeta el espacio del otro: sus momentos, sus amigos, sus ganas de soledad.
Una pareja sana respeta también el espacio interior del otro: ya que ese es un lugar sagrado.
Cuando YO estoy satisfecha conmigo misma y TÚ estás satisfecho contigo mismo. PODREMOS CREAR JUNTOS.
