
Cuántas veces nos habría gustado que las personas importantes en nuestra vida, «sientan o vean” las cosas que nosotros estamos viendo y sintiendo.
Es muy importante que aprendamos a dejar que los demás «No Quieran».
Si no quiere caminar, no estires de esa persona, le dolerán los pies.
Si no quiere ver, no le enciendas la luz, dañarás sus ojos.
Si no quiere escuchar, no levantes la voz, lastimarás su conciencia.
Su despertar no es tuyo, es exclusivamente suyo.
Si en algún momento hiciste de su dolor tu dolor, suéltalo, no te pertenece.
Deja que cada uno camine a su ritmo, permite que sigan durmiendo si no están preparados para despertar.
Respeta su sueño.
Del mismo modo que respetas tu propio crecimiento, tu retroceso, tu avance y tu aprendizaje, igual has de respetar el de los demás.
Cada uno tiene sus tiempos, sus momentos de oscuridad, de interiorizar, de no querer ver y sus momentos de luz, de expandir y de querer descubrir que hay más allá.
Así que continúa caminando y respeta el ritmo de cada cual.
