Ahora siento calma, aunque me costó algunas tormentas.
Ahora que sé, qué es vivir en esa calma, si en algún momento desparece, salgo rápidamente en su búsqueda.
Esa calma me ayuda a respirar, a pensar de otra forma, me ayuda a sentir.
He llegado a ésta calma, porque he aprendido a amar de otra forma, amar desde el dar, desde el abrir el corazón, desde una entrega profunda y total donde el dar y el recibir se funden en una misma onda.
He llegado a ésta calma, teniendo amigos de verdad, con los que las máscaras se caen y con los que puedes hablar de cualquier cosa sin miedo a ser juzgado.
Se llama calma, y sentir ésta paz interna, este bienestar no tiene precio y no se puede pagar con nada.
Se llama calma y la aprecio y valoro cada instante de mi vida.
Se llama calma y la disfruto, la atesoro y la cuido para que no se vaya de mi lado.
Se llama calma y no la cambio por nada.
