
Cuantas veces cargamos con lo ajeno sin darnos cuenta…nos apropiamos de ese peso como si nos perteneciera y vivimos condicionados por miedos, opiniones, críticas, culpas que son de otros.
Cuantas veces en la vida actuamos inconscientemente para SER y HACER lo que los demás esperan que seamos o hagamos… ser perfectos o hacer lo correcto para otros.
Permanecer fuerte tanto tiempo, soportando el dolor y la opresión de cargar con equipaje ajeno, sostener el peso de estar para todos y todo, menos para nosotros, sin poner límites y auto-cuidado, nos apaga, nos lleva a perdernos de nosotros mismos.
Aunque te de miedo, aunque no sepas muy bien por donde comenzar, para vaciar esa pesada mochila que cargas, sólo con ser consciente que la llevas y que ya no quieres seguir sosteniéndola, ya habrás dado un gran paso, que continúa con el empezar a soltar todo aquello que no es tuyo.
Que liberador es el momento en que nos detenemos a vaciar la mochila y comenzar a devolver creencias, miedos, expectativas, problemas, responsabilidades a quienes les pertenecen… y darnos cuenta que la mochila ahora es mucho más liviana.
Ahí comienza nuestro camino, cuando podemos liberarnos de lo que nos enseñaron que debíamos ser, para comenzar a ser quienes de verdad somos…
Cuando podemos ser y hacer lo que deseamos sin que importe la mirada o juicio externo.
Es lo más cercano a la libertad que vas a experimentar….dejar de complacer a otros para comenzar a complacer a tu esencia.
Seguramente muchas cosas se perderán en el camino, pero las que permanecen son las que valen.
Sigue, continúa, no dejes de vaciar, porque para empezar a volar, debes estar libre de peso…
