
A veces lo que nos pide una situación es dejar de hacer, parar, no intentar solucionar, no querer arreglar… tan solo no hacer nada y dejar que las cosas sucedan.
Esto, para las personas activas, resolutivas y que están acostumbradas a “hacer”, puede resultarles algo tortuoso.
La sociedad nos satura de mensajes cómo: “Sé más productivo” “Actúa” “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy” “No te detengas”… pero hay momentos en que una situación nos puede llegar a sobrepasar, a colapsar, y si no encuentras la salida, si ya no sabes que más hacer, tómate un respiro y deja que todo fluya.
Puede ocurrir, que al hacerlo, esa situación se solucione por si sola o bien, que al parar, relajarte y soltar el estrés de pronto lo veas claro y sepas que has de hacer.
Por eso… a veces es sano no hacer nada, porque las pausas también son parte de la vida.
