
En el momento en que dejamos de ser TRIBU, la unidad se rompió.
Nos hicieron creer que la pareja, o el núcleo familiar iban a ser suficientes.
La tribu es mucho más que amigos, y hermanos de sangre.
La tribu es saber y sentir que perteneces a un grupo sólido, que sostiene y nos invita a sostener.
Nos separamos en pequeñas propiedades privadas, corriendo de un lado al otro para buscar el sustento de nuestra familia.
Lo natural es agruparnos y mientras unos siembran, otros educan, otros construyen, algunos cocinan, y en el momento indicado nos juntamos a comer, a celebrar, a seguir compartiendo, riendo y fortaleciendo lazos.
El amor que tanto buscamos, en realidad no es el de pareja, hijos o familia, sino que al no tener tribu sentimos un vacío, un agujero que nada puede llenar.
Sin tribu ahora, es como un cuerpo humano roto a trozos, intentando funcionar cada uno por su lado, pero así no Funcionará.
Tenemos que volver a las tribus donde los abuelos son los sabios, y son amados y respetados y donde todos los demás somos familia.
Por eso muchas personas hoy en día, se van a vivir a pueblos pequeños, donde la tribu se siente más cerca.
Y aunque algunos digan que eso es un retroceso en el tiempo, en realidad el asfalto, las prisas, el estrés, la distancia humana y el no tener tiempo para el contacto con tus semejantes, eso, eso sí es un retroceso.
