
Si vienes a mí como víctima no podré ayudarte, pero si estás dispuesto-a, caminaré a tu lado a través del dolor que te está causando este sufrimiento.
Te colocaré cerca del fuego, para que sientas su poder e intensidad.
Te desnudaré, para que te veas tal y como eres en realidad.
Te acompañaré a liberar viejos recuerdos que te llevan a repetir una y otra vez el mismo comportamiento.
Trabajaremos en tu mente, para liberar pensamientos que nublan tu visión.
Trabajaremos en la garganta para aclarar el nudo que no te deja expresar correctamente.
Aflojaremos enredos atascados en tu plexo solar, para que puedas sentir tu paz interna.
Es decir, trabajaré contigo, los dos a una, para equilibrar tu energía, tu mente y tus emociones, liberando lazos que te impiden crecer.
Después de todo este arduo trabajo, creerás que ya estás sanado-a, pero no, aún falta un poco más.
Ahora te tocará descansar, y seguro que llegados a ese punto llorarás y llorarás, y después de tanto llanto dormirás.
Y soñarás cosas hermosas que te harán sonreír por dentro.
Y sabrás que la oscuridad se fue, y puede ser que al sentir tanta belleza, vuelvas a llorar, pero ésta vez serán lágrimas dulces.
Y si aún te apetece seguir viéndome, entonces y solo entonces, podré tomar tu mano y guiarte hacia ese lugar donde quiere ir tu alma, porque solo entonces estarás preparado-a para ver y empezar a recorrer tu nuevo camino.
Por eso no puedo ayudar a las personas que vienen buscando una pastilla mágica, una solución inmediata, porque la terapia no funciona así, la multiterapia energética es una herramienta maravillosa que pondré al alcance de tus manos, pero tú y solo tú tienes el poder de arrancar el motor que pondrá en marcha el proceso de tu propia sanación.
Yo, tan solo soy una terapeuta, que te tiendo una mano, pero tú eres el Ser que ha de desear cambiar.
¿Estás preparado-a para vivir esa gran aventura a mi lado?
