
Yo fui una “niña buena” y como madre, te libero de tener que serlo, porque no es sano y no quiero eso para ti.
Ser una niña buena significa ceder parte de tu propia vida a los demás; intentar contentar a las personas que más quieres, de manera inconsciente, a costa de la injusticia o de obedecer a los mayores sin protestar, sumisamente, dejando de lado tus propios deseos y sin permitirte el enfado, ni la rabia o simplemente probar a hacer las cosas a tu manera..
Ser una niña buena significa ser demasiado madura para tu edad y perderte una parte muy importante de tu infancia.
Significa intentar ser perfecta, ser una hija ejemplar, en ese momento se cae en la trampa del mundo de los adultos, ahí permitiste que te cortaran tus alas.
Hija, ser una niña buena significa muchas veces puedas incluso enfermar, para así poder escapar de esa presión tan grande que ejercía en ti la vida familiar y escolar, ya que esos mundos te limitaban, “por tu propio bien” claro.
Yo fui una niña buena que sobrevivió, es difícil cambiar esos hábitos tan arraigados en tu corazón, pero hoy puedo decir que soy una mujer adulta contenta y que disfruta de su vida, como aquella niña no se atrevió a hacer.
Yo dejé de ser una niña buena y ahora soy una adulta feliz.
Deseo desde mi alma, que yo no te limitara a ti en tu niñez, a vivir en esa jaula de cercos y límites.
Mi niña, te libero de tener que vivir siendo una niña buena, se tú misma, vive contenta, libre, feliz, espontánea, rebelde y llena de luz.
